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Orientación Vocacional
Autor: Elisa Meza

“Spoiler: el futuro se elige, no se adivina”

Publicado el 15 de diciembre de 2025

Actualizado el 17 de diciembre de 2025

Costa RicaEste artículo contiene información válida solo para Costa Rica
Imagen de portada de “Spoiler: el futuro se elige, no se adivina”

El último año del cole siempre llega cargado de emociones. Entre planear la serenata, coordinar el baile de graduación y sobrevivir a los exámenes finales, aparece una pregunta que todo el mundo hace, sin fallar: “¿Y qué vas a estudiar?”.


Para muchas personas es una presión enorme, pero la verdad es que todo está bien. El tiempo de cada quien es distinto y no existe una sola ruta que haya que seguir al pie de la letra. Nadie está obligado a cumplir un orden perfecto de colegio–universidad–trabajo–matrimonio. Cada camino es único, y justamente por eso hay varias cosas que se pueden considerar antes de decidir qué hacer después del cole.


1. Identificar la vocación

La vocación no aparece por arte de magia. Tiene que ver con un proceso interno: conocer intereses, habilidades y actitudes que conectan con una profesión. Es ese “algo” que mueve, que emociona y que genera satisfacción, como ayudar a otras personas, crear, investigar o resolver problemas.


Las experiencias de vida ayudan a aclarar esta vocación. Tal vez alguien descubrió que le encanta apoyar a los demás porque siempre acompaña a sus amistades en momentos difíciles. O quizás tuvo una práctica en una empresa, visitó el hospital con un familiar o participó en un club del cole. Todo suma.

Elegir una carrera es personal y no se define por lo que estudió un familiar o lo que le gusta a la mayoría.


2. Elegir dónde estudiar

Una vez que la persona tiene más claro lo que quiere estudiar, aparece otra decisión: ¿en dónde?

Existen opciones muy variadas, desde instituciones técnicas hasta universidades con diferentes enfoques, puedes consultar https://universidades.cr/ para más detalles. Para decidir, conviene revisar puntos como:

  1. El plan de estudios.
  2. La duración.
  3. El estilo de clases.
  4. Las prácticas profesionales.
  5. El costo total de la formación.

No se trata solo de elegir un lugar reconocido, sino uno que se alinee con los objetivos y posibilidades de cada persona.


3. Pensar en cómo financiar los estudios

Cada quien vive una realidad diferente. Hay personas que han ahorrado, otras que van a trabajar mientras estudian y otras que necesitan beca o financiamiento.

Si se piensa en un préstamo, es importante entender los términos básicos:

  1. Fiador: alguien que responde si la persona no puede pagar.
  2. Tasa de interés: el porcentaje adicional que se debe pagar a la entidad que presta el dinero.

Una opción muy conocida es CONAPE (Comisión Nacional de Préstamos para la Educación), una institución que ofrece financiamiento para estudiar y que mantiene una de las tasas de interés más bajas del mercado. Además, si la persona presenta el título al graduarse, no paga intereses por el tiempo de estudios.


4. Trabajar y estudiar

Para quienes necesitan trabajar, existe la alternativa de estudiar carreras técnicas o certificaciones. Estas permiten emplearse más rápido, requieren menos tiempo y suelen ser más económicas que un grado universitario.

Muchas personas empiezan por ahí, trabajan, ahorran y luego continúan con estudios más largos si lo desean.



Recordatorio final

El camino después del cole no es una carrera contra el tiempo; es una decisión estratégica que cada quien construye a su ritmo. Lo importante es informarse, conocerse y mantenerse atento a las oportunidades.

La mejor decisión es la que se toma con claridad, no con prisa.

Al final, es tu tiempo y tu vida. Y el mejor momento para empezar a planear el futuro, es ahora.

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