El tomar decisiones siempre trae consigo un grado de incertidumbre, el cual puede volverse cada vez más pequeño según la cantidad de información que tengamos al alcance para hacer una elección. ¿Pero qué pasa cuando son tantas opciones y no sabemos ni por dónde empezar?
Hasta cierta cantidad de años, nuestra familia mamá o papá, han tomado decisiones por nosotros, cómo nos vamos a llamar, dónde vamos a vivir, a cuál escuela o colegio voy a asistir, etc. Pero llega un momento donde ya nos toca a nosotros tomar decisiones, que incluso son difíciles o serias. Por ejemplo, qué voy a hacer cuando termine el cole. Y claro, sabemos que todavía hay ciertas influencias en esas decisiones pero debemos ponernos en primer lugar y no dejar que nadie tome decisiones por nosotros.
Para ello, es importante plantearnos lo siguiente:
Cuál es mi vocación, de qué forma me veo contribuyendo para aportar mi granito de arena al mundo.
- Cuales son mis metas o expectativas, dónde me veo y cómo llego ahí.
- Qué cosas son imprescindibles para mí y cuáles no estoy dispuesto aceptar.
- Cuál es mi realidad y con cuáles cosas cuento.
Y si no sabés por dónde empezar, podés empezar por conectar con vos mismo. Para eso te recomendamos Punto de Partida https://personalidadvocacional.com/curso-vocacional, un curso de Orientación Vocacional autodirigido que te va a dar tips para entender mejor hacia donde vas.
También es importante que considerés qué esperas de lo que vayás a hacer en un futuro, si la remuneración económica alta es imprescindible o si hay otras cosas más importantes como el prestigio, la ayuda social, flexibilidad o estabilidad.
Otra cosa importante es considerar que el mundo está cambiando, muy rápidamente.Actualmente nos estamos dirigiendo más a un mercado laboral que se preocupa más por las habilidades blandas, que un empleado pueda tener que las habilidades técnicas ya que la misma empresa los puede capacitar luego. Por ende, busca experiencias donde podás desarrollar habilidades como el pensamiento crítico, el trabajo en equipo, la resolución de problemas, la flexibilidad e incluso el liderazgo.
En resumen:
Tomando en consideración lo anterior, es importante recordar que el plan es algo que se va construyendo día a día, que puede cambiar, pero si el norte es claro no importa la duración o los obstáculos en el camino, más vale tarde que nunca y entre más información tengás de vos mismo y de lo que te ofrece el contexto y el mundo laboral, más fácil será tomar decisiones.






.png&w=256&q=75)




