Elegir vocación o carrera no siempre es un proceso lineal, muchas veces intervienen expectativas familiares, dudas personales, intereses variados y cambios en el entorno. Para esto, existen herramientas que permiten explorar con más profundidad diferentes áreas, una de ellas es el Ikigai, un concepto japonés que ayuda a pensar el propósito personal y el rumbo de vida.
¿Qué es el Ikigai?
La palabra Ikigai suele traducirse como “razón de vivir” o “motivo para levantarse cada mañana”. En Japón, está vinculada con bienestar, continuidad, sentido personal y motivación cotidiana, no se limita únicamente a trabajo o estudio, sino que abarca un sentido más integral de vida.
Los 4 círculos del Ikigai
El Ikigai invita a analizar cuatro dimensiones personales que pueden ayudar a organizar ideas sobre el futuro:
Son actividades que generan interés, curiosidad y conexión. Aquello que resulta motivador y produce sensación de fluidez. Puede estar relacionado con áreas artísticas, científicas, sociales, tecnológicas, de servicio, entre muchas otras.
Incluye capacidades que formaste con estudio, práctica, experiencia o características personales. No se limita solo a resultados académicos, también abarca habilidades sociales, comunicativas, técnicas, analíticas o creativas.
Se relaciona con necesidades de la sociedad, la comunidad o el contexto actual. Implica observar retos, problemáticas, oportunidades de desarrollo, innovación, educación, salud, ambiente, tecnología y apoyo humano.
Aquí entra la realidad del mercado laboral, se trata de identificar cómo tus habilidades pueden transformarse en una profesión o servicio valorado. El objetivo es visualizar posibles escenarios de desarrollo a mediano y largo plazo.
El punto de encuentro: el Ikigai
Cuando estas cuatro dimensiones logran relacionarse entre sí, aparece una mayor sensación de coherencia entre intereses, habilidades, aporte al entorno y oportunidades de desarrollo. Ese equilibrio es lo que representa el Ikigai, este enfoque no pretende imponer una decisión inmediata, sino ofrecer un marco para analizar de manera más amplia, ordenada y consciente.
Un aspecto importante a tener en cuenta
Es clave reconocer que el Ikigai no es una meta rígida, ni una obligación que deba resolverse en una edad específica. En la cultura japonesa, este concepto se entiende como un proceso que puede cambiar con el tiempo.
Se relaciona con crecimiento personal, constancia, reflexión y sentido cotidiano, esto significa que la vocación puede construirse progresivamente, a través de experiencias, aprendizaje, conocimiento de uno mismo y acompañamiento adecuado.
¿Cómo empezar a explorarlo?
Una forma sencilla de iniciar es reflexionar sobre preguntas como:
- ¿Qué actividades disfruto aprender o realizar?
- ¿En qué áreas suelo desempeñarme bien?
- ¿Qué temas, problemáticas o áreas de la sociedad me interesan?
- ¿En qué espacios me imagino desarrollándome en el futuro?
El Ikigai es una herramienta que permite ampliar la mirada, organizar ideas y comprender mejor la relación entre intereses, capacidades, propósito personal y contexto social. No busca acelerar decisiones, sino acompañar el proceso de autoconocimiento y construcción de proyecto de vida.
Explorar, cuestionar y reflexionar ya forma parte del camino, y cada paso aporta claridad. En universidades.cr encontrarás una herramienta muy valiosa llamada Punto de Partida, un curso diseñado para ayudarte a descubrir más sobre vos y lo que llevás por dentro.
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